En la ciudad tapatía, los estratos mayormente vapuleados por los hados han trastocado el sentido de la orinoterapia. De esta suerte, en cualquier callejuela, andador, puente peatonal, baldío, y en otras tantas áreas que presenten sus facilidades, uno podría encontrarse, de golpe, con el tufo de la orina de algún benévolo ciudadano que pensando en sus semejantes intenta así sanear a la población.
martes, 28 de diciembre de 2010
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Maldigo a los policías que lo multan a uno; uno tan buen samaritano orinandose a las puertas del templo para que el Domingo por la mañana se sirvan los feligreses..
ResponderEliminarMuy bueno, me hizo reir mucho. Al parecer el Centro de Guadalajara va de alivio.
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