Calculó la diferencia aritmética de los cargos respecto a los abonos. Valiéndose de un afilado grafito, finalizaba el trazo del último dígito cuando una silenciosa bala encontró asilo en su nuca, convocando a la inmovilidad perenne. Simultáneamente, dos cuentas se habían saldado.
jueves, 8 de julio de 2010
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