Qué hacíamos, preguntas, qué antes de la saliva. Qué antes del jadeo y las manos sin auscultar. Y yo lamento no poder contestarte si no a medias. Por que, verás, ¿antes de mi?, ¡no lo sé! Pero, antes de ti…
No tendrías que hurgar mucho, sábelo, para suspirar satisfecha. Te inclinarías hacia mi y removerías acaso dos o tres recuerdos con un resquemor de curiosidad en las manos, para después detenerte y dudar si, después de todo, valdría la pena desmantelarme. Una primera impresión de mi pasado te dejaría colgada al rostro, de golpe, una sonrisa despreocupada; y yo, probablemente, bajaría la cabeza por pudor. Me atrevo a pensar que dejarías el baúl entre abierto, pensando en alejar ese olor a guardado que percibiste, tan similar al de la humedad.
Por que antes de ti, el frío. Pero no hagas caso, me pongo cursi.
Lo que digo es que de nada te serviría seguir los pasos del niño temeroso que fui antes de ti. Ni los del adolescente bohemio y desajustado que, a fuerza de los años, terminó bebiéndose otras realidades por que la suya le enfadaba. Ni seguir los trazos del joven que antecedió a éste que escribe, y al que, si te le hubieses acercado lo suficiente, hubieses captado cierto aliento resignativo que soltaba al hablar.
Por que antes de ti, unos pasos en sepia. Pero mira, ahora me pongo nostálgico.
Tendrías que saber que antes de ti fue la palabra rápida, el beso tosco. Antes de ti el eppur si muove, el ceteris paribus, el non plus ultra. Antes de Contigo, la Canción de las noches perdidas, y sustituyendo al domador, un ingenuo. Antes estaba la pasión adormecida, la visión de un sueño amputado, la apoteosis de la melancolía. Antes estuvo el caos, el masoquismo, el grito apagado, la basura acumulada en el espiral de un cuaderno deshojado. ¿Antes?, la desgana, la abulia, el mañana.
Por que antes de ti, los desgastados inventarios. Y mira, me estoy poniendo tonto.
Lo cierto es que no sé, no sé que había antes... No interesa, ¿a quién puede importarle?, si ahora hay tres luces celestes en cada crucero y un piantao que te canta al oído. ¿A quién?, si las ardillas nos han cercado, Les Cabaret Capricho hace un carnaval, y un camellón en Chapultepec nos pide ser recorrido. ¿Hoy?, Sabina nos deja su último concierto, Rulfo un Llano en llamas, y Benedetti un Viceversa. Hoy hay dos catadores de micheladas, dos amantes de la palabra, dos que han vencido a la utopía. Hoy hay un “mira lo que hace”, un tipo que huye con una mancha, un tríptico publicitario roto. ¿Justo ahora?, una madrugada visitante, un girasol mirándote, un hombre que te espera afuera. Un anciano que te acosa, una madre que te reprende, un novio que te ama. Una visitante sin antifaz, un hombre que muere por ser tú almohada, dos cuerpos que se estorban. Un bicicleta homicida, una escopeta paternal, Wall-e animando un beso. Una odontóloga, un contador, un desvarío.
Pero me detengo, por que mira, de pronto me pongo contento.
No tendrías que hurgar mucho, sábelo, para suspirar satisfecha. Te inclinarías hacia mi y removerías acaso dos o tres recuerdos con un resquemor de curiosidad en las manos, para después detenerte y dudar si, después de todo, valdría la pena desmantelarme. Una primera impresión de mi pasado te dejaría colgada al rostro, de golpe, una sonrisa despreocupada; y yo, probablemente, bajaría la cabeza por pudor. Me atrevo a pensar que dejarías el baúl entre abierto, pensando en alejar ese olor a guardado que percibiste, tan similar al de la humedad.
Por que antes de ti, el frío. Pero no hagas caso, me pongo cursi.
Lo que digo es que de nada te serviría seguir los pasos del niño temeroso que fui antes de ti. Ni los del adolescente bohemio y desajustado que, a fuerza de los años, terminó bebiéndose otras realidades por que la suya le enfadaba. Ni seguir los trazos del joven que antecedió a éste que escribe, y al que, si te le hubieses acercado lo suficiente, hubieses captado cierto aliento resignativo que soltaba al hablar.
Por que antes de ti, unos pasos en sepia. Pero mira, ahora me pongo nostálgico.
Tendrías que saber que antes de ti fue la palabra rápida, el beso tosco. Antes de ti el eppur si muove, el ceteris paribus, el non plus ultra. Antes de Contigo, la Canción de las noches perdidas, y sustituyendo al domador, un ingenuo. Antes estaba la pasión adormecida, la visión de un sueño amputado, la apoteosis de la melancolía. Antes estuvo el caos, el masoquismo, el grito apagado, la basura acumulada en el espiral de un cuaderno deshojado. ¿Antes?, la desgana, la abulia, el mañana.
Por que antes de ti, los desgastados inventarios. Y mira, me estoy poniendo tonto.
Lo cierto es que no sé, no sé que había antes... No interesa, ¿a quién puede importarle?, si ahora hay tres luces celestes en cada crucero y un piantao que te canta al oído. ¿A quién?, si las ardillas nos han cercado, Les Cabaret Capricho hace un carnaval, y un camellón en Chapultepec nos pide ser recorrido. ¿Hoy?, Sabina nos deja su último concierto, Rulfo un Llano en llamas, y Benedetti un Viceversa. Hoy hay dos catadores de micheladas, dos amantes de la palabra, dos que han vencido a la utopía. Hoy hay un “mira lo que hace”, un tipo que huye con una mancha, un tríptico publicitario roto. ¿Justo ahora?, una madrugada visitante, un girasol mirándote, un hombre que te espera afuera. Un anciano que te acosa, una madre que te reprende, un novio que te ama. Una visitante sin antifaz, un hombre que muere por ser tú almohada, dos cuerpos que se estorban. Un bicicleta homicida, una escopeta paternal, Wall-e animando un beso. Una odontóloga, un contador, un desvarío.
Pero me detengo, por que mira, de pronto me pongo contento.
Tienes razón en eso.. ¿para qué hurgar en el pasado, si el presente nos da tantan alegría? ¡Te amo! y yo un palito más que tú =D
ResponderEliminarA lo que me refiero es que perdimos 21 años en otras cosas, cuando la verdadera ambrosía se encontraba en la unión de nuestras bocas. ¡Que triste no haber estado cuando el transitor lastimó tu mano, y no haberte consolado! ¡Que mal no haber estado cuando te dio varicela y cuidarte que no te rascaras!
¡Te amo!